Cuando parece que algo se ha calmado, el rafting vuelve a dar un remezón que nos hace recordar en dónde estamos: nada más ni nada menos que en un río de montaña, intentando remarla en grupo para salir airosos de los rápidos que el agua va formando.
El rafting consiste en descender ríos de montaña con balsas de goma o gomones y se puede practicar con o sin experiencia. Sólo hace falta un poco de valor que redundará en el placer de desafiar los ríos mendocinos. Por supuesto, están permitidos los gritos, las exclamaciones y las risas. Asumir que terminaremos el recorrido tan mojados como felices es otro de los requisitos de este deporte.
El grupo o los eventuales tripulantes de la balsa deben coordinar para timonearla tanto con su cuerpo como con los remos que poseen. La consigna principal es salir airosos de los rápidos.


