Ecología
La Provincia de Mendoza tiene una rica ecología en su variedad de paisajes, flora y fauna. La Cordillera de Los Andes se presenta imponente al Oeste, con su entorno de glaciares y rocas, llegando a la altura más importante del continente americano (cerro Aconcagua, 6959 m.s.m) , mientras hacia el Este se encuentra una zona estrictamente desértica de baja altura. Al pie de la Pre Cordillera de los Andes se encuentra la ciudad Capital de Mendoza, un oasis verde en el desierto.
Mendoza tiene un clima templado, árido y continental, con precipitaciones escasas. El verano es cálido y húmedo con algunas tormentas eléctricas y caída de granizo (piedras de hielo de distinto tamaño) mientras el invierno es frío y seco, con heladas nocturnas ocasionales.
Las ciudades de Mendoza tienen una excelente forestación con muchos árboles, regados por canales pequeños (acequias) que se ubican junto a casi todas las calles. Este sistema hídrico que existe desde la época de los primeros pobladores de la zona, trae agua del deshielo en la cordillera, desviándola para que sea usada para agua potable, riego e irrigación. Actualmente, esta agua se junta en varios grandes embalses a lo largo y ancho de la provincia.
La Ciudad Capital se centra alrededor de la Plaza Independencia. Las veredas son amplias, bien conservadas e invitan a caminarlas.
Mendoza posee diez reservas naturales: Reserva Divisadero Largo, Reserva Telteca, Reserva de la Biósfera de Ñacuñan, Reserva Natural Caverna de las Brujas, Parque Cerro Aconcagua, Reserva Laguna del Diamante, Reserva Laguna de Llancanelo, Reserva Total la Payunia, Parque Volcán Tupungato y Reserva Manzano Histórico. Las superficies preservadas van desde las 451 hectáreas (Caverna de Las Brujas), hasta las 450.000 hectáreas de La Payunia, y sus características varían desde la cumbre más alta del hemisferio oeste (Cerro Aconcagua) hasta uno de los campos volcánicos más vastos de América del Sur (La Payunia).
Existen distintos tipos de flora y fauna según la región. En la andina hay plantas gramíneas y arbustos como la ortiga de la sierra, yerbas del guanaco y palán. La zona sub-andina, es muy extensa y abarca el piedemonte, la planicie y la región de las huayquerías. Su principal característica es la vegetación arbustiva como jarilla en sus distintas variedades, el piquillín, espinillos, garabatos y pencas. Hacia el Este se observan molles, retamos y chañares, y al noreste algarrobos y caldenes. En las quebradas por donde fluyen los ríos se desarrolla una vegetación mucho más variada y rica que en la región del monte. En el Sur mendocino predomina la estepa arbustiva y se observan juncos y gramíneas, chilcas y jume, entre otros.
Mendoza también cuenta con una gran diversidad de mamíferos. Entre los carnívoros pueden mencionarse el zorro -tanto gris como colorado-, zorrinos, hurones, pumas y comadrejas. En el distrito andino se ven cóndores y en el sub andino, aves de rapiña como águilas y gavilanes, a los que se le suman búhos, pecho colorado, pititorras; distintos tipos de ofidios e insectos y roedores como ratones y cuises, Hacia el Sur se visualizan zorrinos, vizcachas, guanacos, perdices, ñandúes, y aves como cardenales y cotorritas. También habitan esa región aves acuáticas, como el cisne de cuello negro, la garza y los flamencos. Asimismo el ñandú y ñandú petiso, que es una especie de ave terrestre, típica de zona montañosa.
La problemática ambiental de Mendoza es variada. Podemos mencionar algunas: el oasis y su red de riego sufren contaminación de efluentes y residuos sólidos provenientes de una falta de conciencia de la población en su cuidado y de controles por parte del Estado; el agua subterránea se encuentra contaminada en algunas zonas productivas; la flora y fauna nativa son amenazadas por la caza furtiva y el desarrollo humano hacía su hábitat; los centros urbanos carecen de una logística integral de gestión de residuos y baldíos ilegales que contaminan el paisaje; áreas tradicionalmente productivas padecen un proceso grave de desertificación; zonas prístinas son amenazadas por distintas industrias contaminantes, como la minería y el desarrollo petrolero; y una conciencia ambiental integral escasea en la población y el Estado, lo cual da por resultado en algunos casos el descuido de los recursos y entornos naturales.
A pesar de estas problemáticas, similares a las que ocurren en todo el mundo, Mendoza cuenta con un entorno natural todavía bien preservado, donde se puede disfrutar de su belleza y ecología variada de todas las formas imaginables. Por ello recalcamos que es muy importante seguir tomando conciencia sobre el significado del valor de la naturaleza, para que no solo la sociedad local y sus visitantes, sino las futuras generaciones por venir, puedan tener la oportunidad de seguir gozando de un ambiente sano y puro.
Fuente: http://www.oikosredambiental.org.ar/
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