Surfear en el asfalto trasladado por una especie de skate un poco más largo que los comunes es una de las esencias del Longboard. La otra -y tal vez la más llamativa- es lanzarse calles abajo de montañas, cerros o cualquier pendiente para desafiar los propios límites y sentir el viento, la pasión y la adrenalina de zigzaguear camino abajo. Es que, de acuerdo con las definiciones más aceptadas, el longboard es un tipo de skate similar a una tabla de surf con ruedas.


