En noviembre abre la temporada de pesca.
Aunque la Dirección de Recursos Naturales todavía no confirma la fecha, los pescadores ya están preparando las cañas porque la temporada suele inaugurarse el 1 de noviembre. No obstante, conviene ver el reglamento y no olvidar comprar el permiso antes de salir con la caña bajo el brazo.
Después de los meses de veda, los pescadores mendocinos ya se están preparando para desperezar sus cañas y lanzarse con ganas a los diques y ríos locales. Claro que la apertura de la temporada no implica poder pescar indiscriminadamente debido a que el reglamento coloca distintos tipos de restricciones para las diferentes clases de peces.
En general, a partir del 1 de noviembre se permite la pesca de salmónidos (trucha marrón, arco iris y fontinalis) mientras que un mes después queda habilitada la temporada para pescar trucha y perca. En tanto, las carpas, dientudos y mojarras se pueden capturar durante todo el año.
En la actualidad, los permisos de pesca se obtienen en la Dirección de Recursos Naturales ubicada en el parque San Martín pero también se puede conseguir en distintos puntos de venta de elementos de pesca y camping.
Dónde pescar
Las cuatro cuencas principales de Mendoza poseen características que permiten la pesca con mosca.
La cuenca del río Mendoza –con sus afluentes y el dique Potrerillos como uno de los sectores más conocidos. También la del río Tunuyán –donde se destaca el arroyo Grande del Manzano, el arroyo Pircas, la laguna del Diamante en San Carlos y las aguas que bañan el resto del Valle de Uco.
En el sur, la cuenca del río del Diamante –con diques como Agua del Toro, El Tigre, Galileo Vitale y Los Reyunos. La cuenca del Atuel –en los alrededores del departamento de Malargüe- con la laguna Sosneado y Los Blancos como algunos referentes.
El dique El Carrizal es uno de las más populares a la hora de ir a pescar ya que allí las restricciones para pescar son mínimas.
La pesca deportiva o con mosca se basa en la utilización de un anzuelo artificial. Es decir que está revestido para engañar al pez y simular un insecto. Lana y plumas son algunos de los elementos que más se usan para este fin pero –en realidad- existe un infinito mundo de nuevas “tecnologías” para mejorar y adaptar los anzuelos.
Más información en mendozaextremo.com en la sección pesca deportiva y agua





 
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