Ecuador y su costumbre de romper records en Aconcagua

Suma tres récords mundiales de velocidad. Karl Egloff y Daniela Sandoval ostentan los mejores tiempos por la ruta normal, mientras Nicolás Miranda tiene la marca sobre la ruta 360 grados.

Karl Egloff y Daniela Sandoval ostentan los mejores tiempos por la ruta normal, mientras Nicolás Miranda tiene la marca sobre la ruta 360 grados. Daniela Calapiña intentó en 2017 ser la mujer más joven en subir a la cumbre. 

En dicho coloso, tres ecuatorianos hacen historia, una de récords mundiales. Los pichinchanos Daniela Sandoval, Karl Egloff y Nicolás Miranda han relacionado sus nombres con el significado de la palabra hazaña.

El primero en ese rubro fue Karl Egloff, quien el 19 de febrero de 2015 pulverizó el tiempo que en la modalidad speed climbing (escalada de velocidad) dejó el español Kilian Jornet, en un ascenso-descenso por la ruta normal.


El catalán empleó 12 horas con 49 minutos (12h49m) para dejar su sello, que en menos de dos meses el quiteño quebró, al cubrir el recorrido en 11h52m. Jornet reconoció la capacidad del ecuatoriano, felicitándolo tras comentar: “Los récords están para romperse”. Era el segundo crono que Egloff le batía, ya que en agosto de 2014 mejoró las 7h14m que Jornet hizo en el Kilimanjaro (África) en 2010. Cuatro años más tarde el ‘equinoccial’ cronometró 6h42m. La conquista no solo le dio al sudamericano la confianza de continuar con este tipo de desafíos, sino que incentivó a otros a realizar retos de esta índole. Nicolás Miranda es un caso muy particular, fue él quien impulsó a Karl para incursionar en el montañismo de velocidad y a tono con aquello se propuso hacer récord en la ruta 360 del macizo argentino.

 

Karl Egloff
Karl Egloff

 

Ese recorrido consta de casi 110 kilómetros al enlazar la Travesía de Polacos, la Travesía del Ameghino, la Ruta del Valle de Guanacos y la Ruta Normal. Miranda lo hizo el 12 de febrero de 2017, corriendo en 27h58m lo que a los excursionistas les toma más de 15 días a paso normal y con los descansos adecuados. “Sin duda este récord en el Aconcagua es el hecho más trascendental en mi periplo deportivo, después de muchos años de entrenamiento”, mencionó el capitalino después de firmar la proeza, logro que dejó atrás las 32 horas utilizadas por el argentino Willie Benegas.


Y si Nicolás tiene motivos para sentirse orgulloso, lo mismo se puede decir de Daniela Sandoval, la protagonista de la gesta más reciente; el martes de esta semana ella registró el nuevo récord de velocidad en el Aconcagua. Dedicada a las ultramaratones, la quiteña se sintió atraída por el desempeño de Nicolás Miranda y Karl Egloff, de quienes tomó la inspiración para sumergirse en el speed climbing; precisamente Nicolás es quien vio potencial en ella y la convenció de atreverse a imponer una nueva plusmarca mundial femenina en el rey de la cordillera de los Andes.


“Es un sueño que se hizo realidad, pero al principio hubo muchas cosas que estuvieron difíciles; tuve un intento fallido, el clima no nos colaboraba, la primera vez hubo una nube de tormenta; la segunda vez, vientos de más de 75 kilómetros por hora... un reto muy grande, muy lindo, de mucho aprendizaje”, manifestó la montañista a EL TELÉGRAFO. En su anecdotario incluye la celebración de su cumpleaños 27 el 18 de enero, ya en Mendoza, lista para cumplir el proyecto junto con su mentor, Nicolás Miranda.


Con un clima menos hostil que en el primer intento, realizado el pasado fin de semana, el martes último obtuvo la recompensa a su esfuerzo y en 20h17m rodeó de arriba hacia abajo el Aconcagua, anotando el nuevo récord mundial femenino. Este crono es mejor en dos horas y 35 minutos al que efectuó la brasileña Fernanda Maciel el 21 de febrero 2016, cuando detuvo el reloj en 22h52m. Tratándose de exponentes ecuatorianos, los emprendimientos son muchos, especialmente porque no cuentan con presupuestos tan elevados como los atletas de otros países. Fernanda Maciel, por ejemplo, es una deportista respaldada por Red Bull.

Algo a vencer en cuanto a lances de velocidad es escalar la pared sur del Aconcagua, propósito que no alcanzaron a cristalizar Egloff y Miranda. Hace dos semanas en razón de las malas condiciones climáticas. Por ahora esa marca sigue en poder del francés Bruno Sourzac, que en 2002 necesitó 22 horas para alcanzar esa meta.


Otro reto pendiente es el de Daniela Calapiña, quien aspira aún a ser la mujer latinoamericana más joven en encumbrar el Aconcagua. En febrero de 2017 hizo su primer intento, pero declinó a menos de 6.000 metros. La adolescente, hoy de 16 años, no lo ha intentado de nuevo debido a la falta de recursos, pero el proyecto sigue en pie. Ahora, además, cuenta con más experiencia.

Calapiña nació el 20 de enero de 2002 en la parroquia San Andrés del cantón Guano en Pulinguí, es indígena de Chimborazo y creció al pie del macizo más alto del Ecuador. Comenzó en el montañismo a los 11 años; ha coronado las cimas del Carihuairazo (5.018 metros), del Cayambe (5.790 metros), del Iliniza (5.248 metros) y, obviamente, del Taita Chimborazo (6.268 metros). 

Nota publicada por: eltiempo.com.ec