¿Por qué no hay expediciones al Aconcagua invierno?

Montañistas experimentados aseguran que todas las montañas del mundo pueden hacerse en invierno. Sin embargo, los pasos burocráticos a seguir desalientan la práctica del ascensionismo u otro tipo de actividades. 

La historia de ingresos y ascensos al parque provincial Aconcagua en invierno son muy escasos, y los protagonistas son, entre otros, reconocidos montañistas argentinos, Horacio Cunietti, Popi Spagnuoli y Juan Benegas. 


Las dificultades se presentan en la montaña y fuera de ella. En el parque las condiciones son extremas, y las temperaturas pueden llegar a los – 50 C. Pero los desafíos comienzan antes al  tratar de cumplir con lo que establece la Dirección de Recursos Naturales del Gobierno de Mendoza (Resolución 536). 
El estado mendocino busca el deslinde de responsabilidades y evitar gastos imprevistos. Para ello, los interesados deben comenzar los trámites con varios meses de anticipación, pasar la evaluación de un comité técnico y deben “demostrar con anticipación capacidad financiera suficiente para afrontar los eventuales gastos generados por  la ejecución del protocolo de emergencia” según el texto legal. 


Esta combinación hace que los interesados desistan de ofrecer propuestas que permitan disfrutar del parque los 365 días del año; ya que se establece como temporada invernal al período comprendido  entre el 1º de mayo y el 14 de noviembre.  

La voz de los expertos 


“Todas las montañas del mundo pueden hacerse en invierno”, resume Horacio Cunietti, montañista mendocino con 61 cumbres en el cerro Aconcagua, dos de ellas en expedición invernal. 

Cunietti reconoce los problemas que quiere evitar el Gobierno de turno, sin embargo, no deja de recalcar que el “parque podría estar abierto todo el año, no sólo para los que van en ascensión, sino para los que quieren entrar esquiando (esquí de fondo); por ejemplo, Playa Ancha es un paraíso para la práctica de este tipo de deportes” sostiene.  
Además, ha experimentado las expediciones invernales en solitario, en grupo  y de modo comercial. 


“En el año 91 tuve un intento sólo. En el 94 con Daniel Pizarro, les porteamos a unos noruegos para que pudieran hacer cumbre, nosotros no pudimos porque estábamos prestando un servicio. Y de ahí nos quedó ese gustito, es una experiencia totalmente diferente, en invierno no hay nadie 50 km a la redonda. En el 2003 lo hicimos por primera vez, en 2004 intentamos hacerlo comercialmente, lo hicimos con unos brasileros, pero fue durísimo, y comprobamos que se puede hacer, pero tiene que ser gente con una vasta experiencia. En verano a un cliente le atás los zapatos, las polainas, pero en invierno ellos tienen que ayudarte.Si el día está lindo, vas a ver fotos de gen te en remera. Pero si viene la furia de una tormenta de invierno, la temperatura se viene a pique y hemos estado en momentos con - 55, y ninguna parte de tu cuerpo puede quedar expuesta por más de 30 segundos”. En 2005 Cunietti volvió a subir el Aconcagua en invierno junto a su mujer la guía Popi Spagnuoli.


El ingreso al parque provincial Aconcagua en invierno para la realización de distintas actividades es una posibilidad viable, lo ha demostrado las experiencias concretadas. Sin embargo esta experiencia, que en otras partes del mundo pueden concretarse, por ahora seguirá siendo una excepción. De esta manera, la montaña sólo podrá disfrutarse y generar trabajo sólo unos cuatro meses al año.