Psicología, montaña y escalada en tiempos de COVID-19

En este artículo Elvira Onofri, licenciada en psicología y montañista, nos acerca una reflexión sobre los límites en tiempos de Coronavirus. Una interesante mirada para pensar en medio de la pandemia.

Las frases "a partir de las 00 horas de mañana deberán someterse al aislamiento social, preventivo y obligatorio", seguida de: "Nadie puede moverse de sus residencias"… hasta "el 31 de Marzo" (en aquellos días), definieron y establecieron taxativamente parámetros temporo-espaciales que, bajo la condición de cuidar la salud, configuraron una nueva realidad (aunque no sólo eso).
 
Por un lado, toda nuestra cotidianidad y creencias mágico-omnipotentes del manejo del tiempo y del espacio pasaron a estar automáticamente definidas por "noes”. "No es posible llevar a los chicos a la escuela", "no es posible ir a trabajar", "no es posible salir a hacer ejercicio", "no es posible ir a escalar", "no es posible ir a la montaña”.

Nuestros quehaceres, estrategias y construcciones para encarar  el día a día, pasaron a ser insuficientes. Al igual que nuestras costumbres para expresar y/o canalizar las emociones y los afectos, esas "tampoco van más" en estos tiempos del COVID… están prohibidos, "no es posible reunirse", "no es posible abrazarse, ni besarse, ni tocarse". 

Hablemos de límites

Entonces, yo no sé a ustedes pero esta situación, que está abriendo tantas variantes, me llevó por una de ellas,a pensar en los límites. En esos límites "que vienen de afuera" y "nos determinan"… y que perturban nuestra afectividad… (¿por qué nos perturban tanto…? Aunque esa ya es otra variante)

A nosotres, "les montañistes" (¿y a quién no?!), cualquier cosa que "limite nuestra libertad" automáticamente nos pone en alerta. ¡Y ni hablar si hace referencia al movimiento! Peeeero… ¿Cuántos tipos de límites existen?, ¿cuántas cosas nos va a venir a prohibir este COVI no sé cuánto?! ¡Y ni siquiera se ve el muy maldito!

La meterología es una factor límite que nos obliga a re-calcular todo el tiempo

 

¿cómo puede un sólo límite, concatenar cosas tan insólitas? ¿qué es el límite?

 

Cómo define la RAE al límite? (y ya cuando un psicólogue cae en esta pregunta, sabe que está empezando a despuntar algo… Les psicólegues generalmente amamos la etimología de las palabras y sus definiciones… y más si hay cierta tendencia analítica que subyace…)

 
Volvamos a la RAE que nos instruye así, entre sus acepciones: 
1.    m. Línea real o imaginaria que separa dos terrenos, dos países, dos territorios.
2.    m. Fin, término… Usado en aposición en casos como "Situación límite"
3.    m. Extremo a que llega un determinado tiempo.
4.    m. Extremo que pueden alcanzar lo físico y lo anímico…
 
Ok… hasta aquí "nada nuevo", aunque me resuena lo de "imaginario" en su primera acepción y "lo anímico" de la última. ¿Lo “anímico” tiene un límite? (¿por qué el límite angustia tanto?) Y por otro lado lo "real" del límite, "lo físico”,  así discurrían mis pensamientos… en esta nueva realidad de "ocio" en la que me encuentra, y que me licencia a jugar como escritora de artículos. 

También busqué escritos o reportajes de montaña, de escalada, que hablaran sobre esto. Lógicamente hay millones "Pepe Hongo desafió los límites" o "fue más allá de los límites", así como títulos de libros y entrevistas… La palabra "límite" se ha transformado en una especie de clisé en el ambiente. Pero las preguntas volvían, ¿los límites de qué?, ¿es algo tangible el límite?, ¿cuántos tipos de límites hay?, ¿de qué hablan cuando dicen "desafío el límite"?

 

Alex Honnold es uno de los referentes más mediáticos al hablar de límites


Nosotres "les montañistes" conocemos varios tipos de límites: "reales" e "imaginarios" y también nos han dicho cómo se definen. Probablemente al decirles "reales" pensamos en la meteorología, en el terreno, en nuestro estado físico, en el equipo. Incluso nos han definido también los "imaginarios", probablemente estamos rellenando esa palabra con conceptos como "lo anímico", "la motivación", "lo mental". ¡Desafía tus límites mentales! Cuántas veces habremos leído frases de ese estilo. 

También conocemos los límites del tiempo y los del cuerpo, y de vuelta las preguntas… ¿cuántos tipos de límites existen?, ¿existe EL Límite?... ¿el límite es mío o es externo?, ¿quién pone los límites?, ¿existe algo así como una persona “habilitada” para poner límites?, porque vieron que es verdad, mil veces hemos desestimado o tomado “consejos”, dependiendo de quien vienen… ¿entonces?, ¿ya están debatiendo estas cosas con ustedes mismos como yo?.  Buenos temas para compartir una cerveza ¿no?

Ahora, si hay algo, para mí, que en la escalada condensa, a modo simbólico, las posibles respuestas a todo esto, es el crux de vía!Pocas situacionescomo llegar al crux, van a tener la capacidad de enfrentarnos, en el mismo microsegundo, con todo lo que tenemos que “no sirve tanto” en ese paso, y con todo lo deberemos incorporar, para pasarlo!Bueno, y ahora también el COVID-19, !tampoco le saquemos mérito!

Y sí; de esto último se agarran tímidamente, algunas de mis conclusiones sobre el COVID-19, los límites, los “noes” y la escalada. Algunas, sí, porque si venían pensando que esto terminaba con respuestas, no! Claro que no lastengo, por más psicóloga y montañista que sea! Lamento desilusionarles… Aunque también,si las tuviese,no sé si las daría.No por egoísta, sino porque no me gustaría ser alguien que obturara este asunto, tan rico para “desarmar” "con más definiciones dadas”. “Las de otro”. Mi objetivo es acercarles una manera diferente, a lo mejor, de despuntar estos asuntos, tan nodales en nuestra práctica…y útiles para la vida.

Sí, espero, haberlos invitado a pensar. A pensar el límite "como palabra vacía", en la que cada uno pueda ir depositando "su propia subjetividad".

Apensar el límite como metáfora, como "causa", como “construcción”. Así me gusta pensar en este COVID-19, mientras me quedo en casa. Como ese límite que viene a mostrarnos que así como veníamos no; que como sociedad estamos en el crux!

Y en lo particular, que para pasar esta cuarentena, ¡tengo que reinventarme!